Adopta una mentalidad de escritor

Escucha el episodio en YouTube: https://youtu.be/MexyN0-MB20

Adopta una mentalidad de escritor. Deja de pensar que la idea de escribir y publicar de forma independiente es absurda. Pregúntate:

• ¿Cuál es la imagen que tienes de un escritor?

• ¿Te ayuda o te desayuna para que puedas verte así?

Te lo pregunto porque es que nos lo tomamos tan en serio y creo que debemos aprender a relajarnos un poco. Se trata de pensar en cómo estás pensando acerca de lo que es un escritor, a quién consideras realmente un escritor y por qué es que no te puedes ver así.

A fin de cuentas, como he dicho antes, no se trata de la etiqueta de escritor, se trata, simplemente, de escribir sin importar si esto nos convierte en uno.

Yo creo que el verdadero problema radica en estos aspectos…

En primer lugar, en que nos importa demasiado lo que crean y piensen los demás. «Ay, ¿qué van a pensar de mí? Pueden decir que soy pretenciosa, que quién me creo».

¿Sabes cuál es el problema con eso? Que casi siempre a quienes se expresan así les sobra demasiado el tiempo y si les sobra es porque no ocupan su tiempo llevando a cabo actividades que los ayuden a alcanzar sus propios sueños. Mas aún, seguramente han renunciado o hasta han dejado de soñar; pero tú no tienes por qué hacerlo.

En segundo lugar, tememos la crítica que podría producir el hecho de que hayamos cometido algún error de contenido, de ortografía o del diseño del libro. Tenemos temor a equivocarnos.

Es cierto. Tan pronto escribimos, nos exponemos a los más cercanos y a los menos también. Los más cercanos son nuestros seres queridos, familiares y amigos. Muchos de ellos, lo verán todo con muy buenos ojos y, lo ideal sería que nos dieran su opinión antes de publicar el libro. Sin embargo, con esto también debemos ser cuidadosos porque, usualmente, no comparten nuestro deseo de escribir, no entienden por qué es tan importante para nosotros; y, más aún, desconocen la materia sobre la cual trata el libro, por lo que su opinión podría ser, en la mayoría de los casos, limitada. Y, por otro lado, sus apreciaciones suelen ser muy subjetivas por el amor que nos tienen y el orgullo que siente al ver que hemos logrado semejante proeza.

Como ya mencioné, tememos cometer errores de contenido, sobre todo, porque otros conocedores de la materia podrían cuestionarnos y nuestra reputación como expertos podría quedar en entredicho. Siempre hay esa posibilidad, pero si te fijas, lo mismo sucede cuando conversamos con nuestros colegas, cuando ofrecemos una presentación oral y en nuestro propio escenario de trabajo.

Nunca estaremos de acuerdo en todo, ni siquiera con quienes nos llevamos muy bien. Además, como he dicho antes, todos somos muy muy buenos en unas áreas, somos buenos en otras, no tan buenos, malos y muy malos en otros aspectos. De manera que lo que hay que hacer es sacarles provecho a aquello en lo que somos muy buenos y muy muy buenos.

Estos se llaman lectores beta. Todo aquel que se haya propuesto escribir un libro, casi tan pronto como hayamos dado el primer trazo en el papel, debemos identificar quiénes pudieran convertirse en nuestros lectores beta.

¿Qué otro aspecto nos ayudará en este control de calidad? El editor, quien se encarga, en el mejor de los casos, no solo de corregir la ortografía y morfosintaxis, sino la claridad, coherencia e integridad del mensaje.

Por último, cada vez que terminamos un capítulo o una parte de un capítulo, debemos soltarlo. No trabajar más en él, preferiblemente por un par de días. Así, podremos leer más objetivamente y nos daremos cuenta de todo tipo de error, pero más importante aún, de la necesidad de quitar, añadir o modificar su contenido. Aunque este proceso continuará hasta después de haber terminado tooodo el manuscrito.

También, antes de publicar nuestro libro, es decir, antes de darlo a conocer y que esté disponible para los lectores, se recomienda buscar a colegas expertos en la materia a quienes respetemos para que lean el manuscrito y nos den su opinión. Así, habrá pasado por un crisol, por un filtro confiable.

Por supuesto, no hay mejor remedio que escribir sobre lo que se es experto y, aun así, es necesario investigar, leer y estudiar sobre lo que vamos a escribir. Esto dependiendo del tipo de libro porque algunos no requerirán tanta investigación y estudio. Por ejemplo, como cuando escribes tus memorias, tu autobiografía, un testimonio, un libro de fotos o de viajes, entre otros.

Todas estas acciones, entre muchas otras, nos aseguran entregarles a los lectores un producto de calidad.

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